La asunción de José Pepe Mujica al gobierno de Uruguay es un paso considerado histórico en la región porque por primera vez en la historia de ese país un presidente de izquierda. Tabaré Vásquez, también del Frente Amplio(FA) entregó el mando a otro de su mismo movimiento, una coalición de partidos que nació en medio de fuertes luchas a principios de los años 70.
Entre otros hechos que se destacan Vázquez dejó el cargo el lunes con un altísimo reconocimiento y aprobación de su gestión, que ronda en 70 por ciento.
Mujica, fundador de la guerrilla del Movimiento Nacional Tupamaros que actuó en los años 60-70 tiene 74 años y se convirtió en el sexto presidente desde la recuperación de la democracia en 1985 y el segundo consecutivo del Frente Amplio, la coalición de izquierda, que en 2004 rompió el tradicional bipartidismo del país.
Recientemente, hablando en Montevideo con el entonces presidente electo José Mujica, relató a La Jornada que el día de la asunción del mando iba a amanecer en su Chacra en Rincón del Cerro al oeste de Montevideo, desde donde se trasladará para todos los actos.
Es una vivienda humilde, rodeada de árboles en estado natural, sin jardines cuidados, donde vive con su esposa Lucía Topolansky-la senadora más votada en el país- con extrema sencillez. Se sabe que Mujica quería continuar viviendo en el lugar, “porque es donde descanso, donde siempre quise estar” confirma a La Jornada.
Pero seguramente razones de seguridad y de gobierno lo mantendrán mucho tiempo lejos de su “pequeño paraíso”.
Confiesa que allí encuentra la paz, después de una vida “que nunca fue blanda, pero de la que aprendimos mucho. Somos algo más sabios y entendidos. Hemos crecido mucho".
Pepe Mujica reafirmó que su frase “ni vencidos ni vencedores” con la que prácticamente comenzó su discurso el día de su triunfo en noviembre pasado, “fue auténtica. No hay nada de demagogia. Es lo que yo pienso y pensamos todos. Cuando dije que lo que se había elegido era un gobierno que no es dueño de la verdad, que nos precisa a todos y llamé a los otros partidos políticos, lo hice con toda sinceridad y con humildad. Pero también pensando que a partir de que asumiera el gobierno debía gobernar para todos.
Nadie en el Frente Amplio piensa que debemos gobernar sólo para nosotros.
Uruguay nos necesita a todos y la unidad es la mayor garantía para el país”.
Para el nuevo presidente de Uruguay “el que se olvide que los gobiernos son transitorios y no vea que el poder real está en el corazón de las grandes masas, pierde el sentido de humildad necesaria y se pierde”.
Repite una y otra vez que la más urgente acción política es la unidad “por la que todos debemos trabajar tanto a nivel local como regional. Nadie se salva aislado y ninguno puede tomar medidas que en algunos momentos de la historia se necesitan tomar sin tener un fuerte apoyo de los otros”.
La unidad que el prócer uruguayo José Gervasio de Artigas soñó en los tiempos de la independencia, es para el nuevo presidente un sueño posible cumplir y los sucesos actuales de América Latina con altos y bajos “así lo anuncian”.
En relación a las prioridades de su gobierno no tiene duda en que su mandato “tiene muchos pasos que dar, pero ya sobre lo que han dado los que me precedieron, el presidente Tabaré Vázquez, que hizo un gran gobierno. Cada uno tiene que conocer a fondo la realidad de su país y lo que necesita su pueblo”.
Por eso, con ese aire de campesino sabio sostiene que con “errores pero también muchos aciertos y con sinceridad y creyendo en que debemos hacer lo más justo y responsable por nuestros pueblos, se puede avanzar como se ha hecho, sin imitar uno u otro proceso, aunque aprendiendo de todos”.
Propone una experiencia propia “creativa y enriquecedora” como lo dijo a los intelectuales de su país, a los que llamó recientemente a recuperar el inconformismo que crea y “contagia” a los pueblos.
En este sentido estima que Uruguay tiene ahora mejores bases para avanzar en lo que siempre fue el gran objetivo del Frente Amplio “combatir y reducir la pobreza, terminar con la indigencia” uno de los objetivos que realmente lo angustia, pero se siente más seguro “porque ya está abierta una parte del camino”.
Entre los ejes discutidos por el FA están la salud, la educación, la seguridad, “un tema en el que hay que ir a fondo en sus causas y manejarlo con toda seriedad,” así como la política internacional, en que tiene muchas ideas creativas y renovadoras, pero también la unidad como idea central.
Cree que la austeridad “es una acción natural” en un militante de izquierda" y por eso donará la mayor parte de su salario.
Le recuerdo que fue un senador atípico. Verlo llegar al parlamento montado en una motocicleta no precisamente de última generación, era todo un acontecimiento.
Como lo fue aquel memorable día de febrero de 2005 en que Mujica y Nora Castro, ambos ex guerrilleros Tupamaros, como presidentes de ambas Cámaras, electos por el pueblo, pasaron revista a una formación militar y el comandante del ejército debió inclinarse ante los que habían sido prisioneros de la dictadura.
Lo asombran las interpretaciones que se hacen de sus dichos en los últimos tiempos.”Cuando digo reformar el Estado no me estoy refiriendo a privatizarlo. Nada de eso. Estoy diciendo que necesitamos ser menos burócratas, menos complicados, más sencillos y eficientes y sobre todo tener más apego por la gente y resolver sus necesidades. Suceden cosas increíbles con la burocracia. Terminar con eso es un gran paso”.
Algunos se apresuraron a mencionar que Mujica “quiere regresar al neoliberalismo”, lo que no deja de causarle una sonrisa campechana.
Insiste Mujica en que “nadie vive y resiste solitariamente y menos en un mundo como el de estos tiempos. Este es un país chico, pequeño, rodeado de grandes. Entonces tenemos que gobernar con responsabilidad consolidando la inserción del país en el mundo y atraer inversiones sin temores, porque hay forma y formas de hacerlo. Nunca vamos a descuidar nada de lo que está andando, el Mercado Común del Sur, y lo que se ha logrado en unidad en América es mucho ahora, con todo lo que falte hacer en cada caso. Hay que cuidar todo lo que se ha logrado avanzar. Necesitamos el apoyo de los unos y de los otros. Relaciones más justas entre nosotros y esto nos hará más fuerte ante el mundo”.
En otras conversaciones anteriores resaltó la necesidad de “utilizar todas las herramientas necesarias y la formas cómo procesar, fortalecer y desarrollar la integración. Algunos de los defectos de América Latina es una cierta unilateralidad. Tenemos que aprender de otros procesos. Nosotros tenemos algunos conflictos y asimetrías e injusticias pero si nos vamos a quedar en eso sin resolverlas estamos mal. Y eso no es lo que estamos viendo. Tenemos que tener la sutileza de trabajar con las diferencias de tamaño, de tradiciones, de idioma, y avanzar en el proceso.
No podemos quedar detenidos en diferencias y desacuerdos. Debemos superarlos, porque no podemos desmembrar nuestro propio proyecto continental, bajo ninguna circunstancia. Yo siempre he dicho que nuestra respuesta es la continentalidad. Es América Latina. No hay ninguna otra”.
Sostiene que hay que rescatar lo mejor de los tiempos, cuando en Uruguay se repartía bien o mejor la riqueza, “lo que daba una fuerte estabilidad en una región inestable y en un continente que reparte mal. Debemos volver a esa justicia y ese camino fue ya abierto por el gobierno del presidente Vázquez. Hay mucho que hacer y mucho bien hecho”.
¿Qué es lo que le da confianza para cumplir esos objetivos?.
”El Frente Amplio no es un pacto hecho para un elección. Es una construcción política que lleva muchos años.Hace mucho rato que andamos juntos Es una expresión programática; no una alianza circunstancial. Es una construcción de carácter histórico que lleva mucho tiempo y que ha mostrado su capacidad de gobierno y administración. Y en ese tiempo también hemos aprendido y nuestra unidad no está asegurada arriba: nuestra unidad está asegurada abajo. No quiero decir que en nuestra diversidad no tengamos discrepancias. Hay compañeros que se van a otros sectores, o se quedan independientes. Pero no dejan de ser Frentistas.
Entonces: discrepamos; hasta nos peleamos en nuestras respectivas organizaciones, pero quedamos todos en el Frente.osotros somos en la base movimiento”.
También estima que se ha producido un cambio histórico en el país y en la educación, esencialmente .
“Se dieron un conjunto de factores. Nuestro gobierno los supo aprovechar y tratamos de que ese salto cuantitativo le trajera riqueza al Uruguay en su conjunto. Gracias a ese salto pudimos tapar muchos de los agujeros que teníamos”.
Entre los pasos importantes que valora en la administración anterior y como aporte popular es que el "el no ingreso de Uruguay en el Tratado de Libre Comercio (TLC) lo que ayudó a ese país a enfrentarse mejor a la reciente crisis financiera y por eso también cree con pasión en la integración interna y externa “.
Dice que "el concepto de la integración no es negociable. Significa construcción de infraestructura común; complementariedad energética; simbiosis de nuestras universidades, de la inteligencia. Si no se integra la inteligencia, la cultura al final no se integra nada. Estamos continuando un camino y lo vamos a hacer con todos juntos. Ya no es un sueño”.





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